Mi experiencia con la Cannabis

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Mi educación muchas veces difiere con lo que soy actualmente. Aún recuerdo cuando de pequeño miraba con desprecio a las personas que consumían cannabis, mi visión de ellos siempre fue de personas adictas, poco funcionales y que finalmente terminan generando dolor a su alrededor con el fin de suplir sus necesidades de consumo. “Jamás llegarán a nada” soltaban mis labio, con la firme aprobación de los adultos que alababan constantemente las palabras de un niño pequeño criado bajo los mismos conceptos y valores de una sociedad prejuiciosa, bajo la sombra de la oveja negra en nuestra familia que terminó con el corazón reventado en una casa común de Vallenar porque simplemente no existía el control por el consumo de todo tipo de estupefacientes.

En mi adolescencia tuve un affair de varios años con las ciencias biológicas y la educación siendo la carrera que elegí estudiar, me apasionaba la idea de transmitir mis conocimientos sobre los procesos que conforman la vida. Precisamente mientras cursaba mi carrera de Pedagogía en Biología, tuve un primer acercamiento a lo que podríamos llamar “La comunidad cannábica”, una noche de junta con un gran amigo de la vida, me transmite ir al departamento de unos amigos cércanos ya que se encontraban compartiendo y pasándolo bien, en primera instancia me mostré algo disconforme debido a que mi educación más orientada a lo tradicional, no veía sentido en tertulias interminables donde la poca conciencia producto del consumo de estupefacientes es la rueda que moviliza la diversión del colectivo.

Finalmente, y bajo un poco de presión acepté y nos encaminamos a la junta, al momento de salir del ascensor, volví a percibir ese aroma tan característico, me volteé indignado hacia mi amigo y pregunté qué tipo de amigos eran, “son consumidores de Cannabis” dijo inmediatamente, mi ansiedad e incomodidad comenzó a dispararse, pero ya estábamos ahí.

Una pareja simpática abrió la puerta y saludó amablemente tras una espesa nube de humo que se asomaba junto a ellos por la puerta. Los primeros minutos parecían horas, nadie dentro de ese lugar estaba claramente lúcido lo cual me incomodaba especialmente al no saber sobre qué conversar. Una pregunta fue el detonante “¿Fumas Cannabis?”, de mi boca solo pudo salir una negativa tremenda, “¿que era esa pregunta?”, hasta la fecha no había consumido ninguna clase de droga lícita o ilícita, hasta cierto punto podría considerarse insultante para la forma de pensar que traía en esos tiempos.

Frente a la situación, no tuve mejor idea de comentarles los efectos del THC en su cerebro, eran al menos 5 personas muy interesadas escuchando y mirando los dibujos que usaba como esquema, no estoy seguro de que al día de hoy recuerden algo de lo que dije, más me sentía pleno por haber entregado información útil a gente que estaba dentro del mundo del cannabis, tal vez con la esperanza de abrir algunos ojos, sin tener idea, que finalmente el que tenía los ojos cerrados era yo mismo. No fue hasta un par de años después, que mi ex de ese entonces me comentó que realizar “ciertas acciones” bajo los efectos de la marihuana amplificaban la sensibilidad y por ende la experiencia era mucho más intensa y placentera, no les voy a mentir, como persona de ciencia debía comprobarlo.

Desde ahí la historia gira 180 grados, mirando los ejemplos de personas que son consumidores habituales, grandes amigos en la actualidad que son grandes profesionales, trabajando activamente todos los días mientras complementan su gusto por el consumo de cannabis, cambió totalmente mi perspectiva de la gente que convive en este espacio y comunidad, que día a día lucha por dejar de ser estigmatizada, pero también donde una parte importante de la sociedad, rechaza constantemente los cambios estructurales de un sistema que apesta mucho más que un indoor mal cuidado.

Como sociedad chilena estamos al debe con la inclusión y tolerancia, en especial en estos tiempos de división donde muchas veces la mentira prima, por sobre la verdad y degeneramos en una espiral de odio que pareciera no tener fin en redes sociales… como la del pajarito.

No quiero terminar este pequeño espacio sin más que decirles que la vida puede dar muchas vueltas, mi caso es un caso más de miles de consumidores recreativos y medicinales, lo importante es siempre estar dispuesto a aprender y convivir de manera sana alrededor de esta planta que tanta alegrías nos trae día a día.

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stgoverde - cannabis, marihuana y otras maravillas