Hace 6 años atrás unos amigos me enseñaron a cultivar para que aprendiera lo que era el autocultivo, después de mi primera experiencia fumando Cannabis. Reconozco que fueron muy generosos con sus conocimientos y siempre me sacaron de muchas dudas.
Entre cultivo y cultivo pude aprender con la experiencia del “aprender haciendo”, tampoco puedo negar que leí muchos manuales para apoyar mis conocimientos y hasta el día de hoy lo sigo haciendo, porque entiendo que cultivar es un camino que se recorre día a día. También comparto experiencia con otras personas que cultivan y eso me encanta, porque me he dado cuenta que cada uno tiene su técnica, desde la más básica que es la germinación en servilleta hasta la germinación en vaso con agua.
Que cada semilla es distinta y que pueden influir muchas cosas a la hora de cultivar, como los productos que ocupas, la estación del año y la dedicación que le colocas a la plantita. Es gratificante ver el proceso desde cero, dedicarles tiempo, ingeniártelas por si pasa algo en el camino, verlas crecer y saber que a lo que tú estás haciendo es un acto de rebeldía, pues además de acercarte a la natural o a las plantas, le estas dando una vuelta al micro o narcotráfico, pues lo que tu plantas y cosechas es una reacción positiva a este gran problema.
Durante estos años he tratado de empoderar a muchas personas, sobre todo a mujeres a que cultiven y si tienen dudas pregunten a quienes tienen más experiencia en esto y aquí mi mensaje es justamente para quienes saben más, compartan sus conocimientos, contesten dudas, expliquen muchas veces si es necesario, siento que compartiendo información vamos a empoderar a tod@s quienes no se han aminado a cultivar y así también generamos un círculo virtuoso para el mundo del cannabis, porque siendo mezquinos y egoístas no nos lleva a ninguna parte.

